100 Metros es el nombre de una película que hay que ver. Se trata de una producción española que se estrenó en otoño del 2016, y hace poco tuve la oportunidad de mirarla.
Más allá de poder ver otra vez en acción a dos actores de la talla de Karra Elejalde y Dani Rovira, la película 100 Metros es muy especial por la historia contada, así como por la reflexión personal que cada espectador realice a posteriori.
Por qué 100 Metros es una historia real que impacta
Explicar una historia real ya es algo que predispone a vivir intensamente el hilo argumental desde el principio hasta el final, y en este caso Ramón Arroyo, enfermo de esclerosis múltiple, es el verdadero y gran protagonista detrás de las cámaras.
Cada vez que una película biográfica me impacta, y me emociona por la carga vital y por la experiencia vivida, tengo la costumbre de buscar información acerca de los verdaderos personajes de la historia en la vida real. Y en este caso me fue muy fácil porque hay mucho sobre el proyecto vital y social de Ramón.
A diferencia de otras películas de superación basadas en hechos reales, 100 Metros no cae en el sentimentalismo fácil ni en el heroísmo forzado. Se muestra con crudeza los altibajos emocionales de Ramón, sus momentos de rabia, de desánimo, y también sus pequeñas victorias cotidianas, lo que hace que la historia resulte mucho más creíble y cercana al espectador.
Ramón no es solo un enfermo de una enfermedad degenerativa y traicionera, sino que además es alguien que ha asumido con entereza y gran humildad su rol de portavoz del espíritu de superación, positividad, y capacidad de resiliencia ante los malos tragos de la vida.
Alguien que ha entendido que hay momentos en los que la vida te elige a ti como guía y maestro en saber conectar, e integrar, la cruda realidad de la vida presente, con la esperanza para conseguir el sueño futuro. En estos casos es cuando la persona entiende que su causa deja de ser solo suya, para convertirse en la causa de todos.
El origen del reto de los 100 Metros
Una vez informado del fatídico diagnóstico, y en los duros inicios de la enfermedad, Ramón se empeñó en conseguir un pequeño logro que consistía en andar los 200 metros que separaban su casa de la parada de metro más cercana, cosa impensable según su médico de entonces.
Pero al final estos 200 metros se convirtieron en algo más. Algo inimaginable. Algo inalcanzable incluso para la gran mayoría de personas sanas. De ahí, precisamente, nace el título de la película: 100 Metros representa ese punto intermedio entre la incapacidad inicial y el sueño final, la distancia simbólica que separa el punto de partida del punto de llegada en cualquier reto vital.
Nuestros propios «100 Metros» personales
En la vida todos tenemos nuestros “200 metros”, aquello que pensamos que no podemos conseguir, o aquello que nuestro entorno próximo nos dice cruelmente que no está a nuestro alcance.
Puede que nuestros retos no tengan que ver con una enfermedad, ni con una distancia física a recorrer, pero seguro que todos podemos identificar algún ámbito de nuestra vida personal o profesional donde sentimos que hemos puesto un límite artificial, condicionados por el miedo, por la opinión de los demás, o simplemente por la falta de confianza en nuestras propias capacidades. Ver 100 Metros es, en este sentido, una invitación a cuestionarnos cuáles son esos límites autoimpuestos que quizás sea hora de empezar a desafiar.
Pero al final la vida nos muestra que la convicción personal es aquello que reside en el interior de cada ser humano. Y que solo estos deciden cuando hacer un pulso a los reverses que la vida nos va dejando en el camino.
Y la buena noticia (siempre hay buena noticia), es que estos pulsos se ganan más veces de lo que nos imaginamos. Esa es, quizás, la gran enseñanza que nos deja 100 Metros: que la línea de meta siempre está más cerca de lo que creemos, si somos capaces de dar el primer paso.
Puedes encontrar herramientas que te ayudarán a dominar los aspectos esenciales de la gestión y desarrollo de los equipos en el siguiente enlace 👉 Recursos para Equipos
Enric Arola
![]()



