Liderar es el arte de hacer renuncias.

Renuncias personales, de equipo, u organizativas. Renuncias que tienen que ver con comportamientos, con acciones o con procesos. Renuncias que, a menudo, son patrones del pasado o buenas intenciones caducadas.

En cualquier caso, aunque nos duela, o pensemos que nos vamos a quedar expuestos o cuestionados, es fundamental apostar por aquello que sabemos que ya no toca.

Te presento a continuación algunos hábitos que quizás tengas a nivel profesional, por si te interesa reducirlos o, quizás, eliminarlos.

Tú decides.

Renuncia a ser tan líder-consultor para ser más líder-coach.

No des tantas instrucciones ni marques la dirección de lo que hay que hacer, y lidera más con la pregunta para que las personas del equipo reflexionen y encuentren sus propias respuestas para potenciar su proactividad.

Bombilla suspendida junto a una ventana blanca de la que crecen pequeñas ramas y brotes verdes en lugar de luz, sobre fondo minimalista.

 

Renuncia a defender y proteger tanto a “tu gente”.

Ni las personas de tu equipo son “tu gente” (son colaboradores de la organización y no solo de tu área), ni necesitan que se les defienda de otros departamentos de la empresa. Ayuda a crear puentes en lugar de fomentar silos o polarizar.

Cúpula de cristal transparente y abierta junto a una ventana, dejando salir formas orgánicas de luz hacia un cielo azul claro.

 

Renuncia a ser la cara visible de tu área.

Da un paso atrás para que el equipo dé un paso adelante. Aunque tus pares, o tu mánager, te busquen a ti, no tengas miedo a redirigirlos a las personas del equipo. Ellos son los que más saben de lo suyo y van a apreciar que les cedas el escenario. Eso no te hará prescindible, sino que impulsará tu liderazgo transversal y estratégico.

Lámpara de pie encendida junto a una ventana blanca, cuya luz se transforma en pequeñas bombillas y luces cálidas que se dispersan hacia el exterior.

 

Renuncia a tener que mostrar seguridad en todo momento y a tener la razón como responsable que eres.

Estar abierto a que te corrijan o te enseñen, incluso tus colaboradores, es señal de vulnerabilidad, lo cual es un claro indicador de liderazgo valiente y honesto que inspira a los demás.

Brújula vintage con la caja y los puntos cardinales intactos, pero sin aguja: el centro se disuelve en pequeñas partículas de luz cálida junto a una ventana blanca.

 

Renuncia a acumular proyectos o acciones a realizar.

Entender que, aunque el entorno te empuje a hacer muchas cosas y a controlarlas todas para que nada falle, llegará un momento en el que esto no será viable, por lo que es clave no engañarse y empezar a aprender a descartar acciones o proyectos por no ser tan esenciales.

Ventana blanca abierta de la que salen volando decenas de notas adhesivas y papeles de colores, dispersándose en el aire.

Renuncia a comparar tanto.

Los humanos somos máquinas de comparar. Comparamos responsables, colaboradores, desempeños, equipos, momentos, etc. Debemos tomar consciencia de que al comparar a menudo debilitamos una parte, desconsiderando su contribución. Como líderes debemos reducir nuestra tendencia a comparar. Nuestro entorno lo agradecerá y, al mismo tiempo, empoderaremos a ambas partes.

Dos brotes verdes germinando en el alféizar de una ventana blanca, uno creciendo alto y recto y el otro más bajo y ramificado.

 

Renuncia a tantas reuniones.

Hemos integrado que al ser líder tenemos que reunirnos con las personas más que estar detrás del ordenador trabajando solos. Esto no significa que todas las reuniones sean oportunas ni útiles. Saber distinguir las reuniones esenciales a las que asistir de las que prescindir requiere mucha disciplina. A veces asistimos para complacer a los demás, o para tener más información de la que necesitamos, o para controlar que se haga lo que se tiene que hacer. Preguntarse si se acude a la reunión de forma creativa (para crear valor) o de forma reactiva (para no perdernos algo) puede ayudar a seleccionar bien.

Reloj de pared blanco y minimalista junto a una ventana, con el centro disuelto en partículas de luz cálida que se dispersan hacia el exterior.

Renuncia a subcontratar la gestión de tu agenda profesional.

Muchos líderes tienen personas que les gestionan sus agendas. ¿Realmente esto les quita tanto tiempo cuando, al final, tienen que hacer de intermediarios en la gestión? ¿Es posible aprender a organizarse bien y poner foco en lo que debe estar en la agenda cuando la persona no gestiona su propia agenda? ¿Qué otras actividades de más valor podrían hacer las personas que gestionan las agendas de sus responsables?

Hilo delicado que conecta pequeños fragmentos de notas y calendario en tensión, aflojándose y dispersándose libremente junto a una ventana.

 

Seguro que hay muchos más comportamientos o acciones a las que podemos renunciar para seguir creciendo como líderes.

Lo importante es empezar por elegir una renuncia específica que pueda marcar la diferencia ahora.

¿En qué renuncia te vas a centrar para crecer como líder?

Quizás entrarás en una zona incómoda y desconocida durante un período de adaptación, pero acabarás integrando una nueva dinámica que te va a proporcionar mucha más energía en tu liderazgo.

Contacta con nosotros si deseas impulsar un liderazgo colectivo y sostenible dentro de tu organización.

Enric Arola