¿Cómo lo estoy haciendo? 

 

Esta es una pregunta clave que nos hacemos a menudo todas las personas que queremos desarrollarnos personal o profesionalmente.

 

Es una pregunta difícil de formular, ya que a menudo nos da miedo la respuesta honesta de los demás. Requiere pues valentía y un firme propósito de crecer como persona. Además, se trata de una cuestión clave en todos los aspectos de nuestra vida. De hecho, muy pocas veces nos paramos a pensar de forma consciente en cómo lo estoy haciendo en cada uno de los roles que desempeñamos día a día. Así pues, imaginémonos que sería formular de vez en cuando, y con una curiosidad respetuosa y honesta, las siguientes preguntas:

 

1487030344_FAQ ¿Cómo lo estoy haciendo como tu pareja?

 

1487030344_FAQ ¿Cómo lo estoy haciendo como tu madre/padre?

 

1487030344_FAQ ¿Cómo lo estoy haciendo como tu jefe/a?

 

1487030344_FAQ ¿Cómo lo estoy haciendo como tu compañero/a de trabajo?

 

1487030344_FAQ ¿Cómo lo estoy haciendo como tu proveedor/cliente?

 

1487030344_FAQ ¿Cómo lo estoy haciendo como tu vecino/a?

 

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Pensemos solo por un momento lo que esto supondría para nosotros y para los demás. Por descontado los demás se sorprenderían de nuestra demanda. En muchos casos se quedarían incómodos y sin saber qué decir o cómo empezar.

 

Y no es que no tengan cosas por decirnos, simplemente no están acostumbrados a que se lo pidamos. Por eso nos cuesta formular esta pregunta, ya que sabemos de la posible reacción de los demás. Pero dicho esto, en la mayoría de los casos la impresión de los demás sobre nuestra demanda sería vista como una muestra de respeto y estima hacia ellos.

 

¿Quién no agradece en el fondo la invitación que alguien le hace para poder vivir una mejor relación en común?

 

Además, formular esta pregunta con regularidad tiene un efecto secundario muy positivo: transmite a los demás que nos importa su opinión y que estamos dispuestos a escuchar, incluso cuando la respuesta no sea del todo cómoda. Esta actitud, mantenida en el tiempo, suele fortalecer la confianza y la calidad del vínculo, ya sea en el ámbito familiar, de pareja o profesional.

 

En un proceso de Coaching, el coachee (participante del mismo) hace esta misma pregunta muchas veces. Se la hace a sí mismo, y la hace a los demás, básicamente a quienes comparten más el día a día personal y profesional con él o con ella. Y lo hace desde el principio de su proceso de desarrollo personal y profesional. Se trata de mirarse al espejo con detenimiento y verlo todo con más pausa y detalle. Haciéndolo seguro que reconocerá aspectos que le agradan mucho sobre su persona, pero también se dará cuenta de qué es aquello que quiere verlo de forma distinta.

 

Es importante entender que preguntarse cómo lo estoy haciendo no es un ejercicio puntual, sino un hábito que conviene incorporar de forma periódica. Igual que revisamos nuestra salud física con controles médicos regulares, también deberíamos dedicar tiempo a revisar la salud de nuestras relaciones y de nuestro desempeño profesional.

 

¿Cómo lo Estoy Haciendo?

 

En el mundo del Coaching Ejecutivo utilizamos diversos tipos de recursos para poder ofrecer un espejo a nuestros clientes. A veces se trata de herramientas de Feedback 360º, que son cuestionarios online donde las personas de mi alrededor (jefes, compañeros, subordinados, clientes, proveedores, etc.) valoran de forma anónima mi desempeño en diferentes competencias de Liderazgo o de Trabajo en Equipo.

 

También utilizamos herramientas de assessment donde un equipo, al igual que se hace a nivel individual, puede llegar a ver donde está su fortaleza como grupo y donde se encuentran sus mayores obstáculos y limitaciones.

 

En definitiva, se trata de preguntarnos de vez en cuando el cómo lo hacemos para poder tomar consciencia de nuestra área de mejora y desde allí poder seguir creciendo como personas y como profesionales, y así ser más felices en las distintas áreas de nuestra vida, y poder hacer más felices a los demás. ¿Quién no quiere esto?

 

Enric Arola

Enric Arola