La vuelta de vacaciones es, seguro, uno de los aspectos que más se habla, más se escribe y más se sufre durante estos primeros días de septiembre. Después de mis últimos consejos sobre cómo sobrevivir a las vacaciones , es momento de darte algunas pinceladas sobre cómo enfrentarte a la vuelta. Durante este momento, así como también en enero cuando el año natural se inicia, es el período por excelencia de auto-chequeo personal de cómo me encuentro y qué feliz estoy con la vida que llevo. Casi nada.

 

Este proceso es, inclusive, automático ya que tomamos conciencia de lo que significa mi vida personal, familiar, profesional, etc., e incluso me doy de bruces (aunque sea inconscientemente) con la gran pregunta: ¿Cómo de feliz estoy viviendo mi vida?

 

Esta pregunta, tan necesaria como incómoda, nos lleva a hacer un chequeo de lo que hago en la actualidad en las distintas áreas de mi vida, versus que me gustaría realmente hacer para vivir una vida realmente plena.

 

Ya que tarde o temprano, proactiva o reactivamente, iniciamos esta reflexión personal es bueno entender que estamos enfrente de un proceso de cambio personal que, por su naturaleza, es cíclico y requiere vivir una serie de etapas.

 

Para ello te sugiero un simple itinerario para acompañar tu proceso de cambio personal, sea el que sea, se encuentre en el punto donde se encuentre.

 

 

El proceso de Cambio Personal

 

1. ¿Dónde estoy?

Se trata de una primera fase de descubrimiento personal para tomar realmente conciencia de cómo estoy viviendo mi vida. En esta fase es bueno dedicar tiempo para la reflexión personal, pero también pidiendo la visión de los demás. También ayudan mucho las herramientas de feedback que solemos utilizar en los procesos de desarrollo personal. Y aplicar la teoría del enfoque sistémico.

 

2. ¿Qué quiero?

En esta fase, y después de mirarme al espejo, estoy preparado para decir que SÍ quiero ver o tener más en mi vida. Es un momento donde todo es posible, donde hay que pensar y desear EN GRANDE. Solo así mi sueño máximo será más fácilmente realizable.

 

3. ¿Qué necesito?

Es el momento para reflexionar sobre lo que necesito para ir de donde estoy a donde quiero estar. Se trata de construir el puente necesario para ir a la otra orilla. Tenemos que ser conscientes que un puente está formado por pequeñas y también grandes piezas, por lo que nuestra agenda de necesidades estará formada por retos más asequibles y otros mucho más retadores.

 

4. ¿Qué creencias me limitan?

En cualquier proceso de cambio personal tenemos que esperar la presencia de una “voz crítica” con lo que estamos intentando cambiar de lo que se venía haciendo hasta ahora. Una voz acusadora y desafiante que nos avisa de los daños que podrían sucederse si se rompe el status quo. Esta voz está en mi interior e intenta cubrir mis necesidades y protegerme, pero también me obstaculiza para que consiga mis deseos más profundos. Conocer mis creencias limitantes, entenderlas y familiarizarse con ellas es algo importante para no frustrar el proceso de cambio a nivel personal.

 

5. ¿Qué creencias me dan fuerza?

En esta fase se trata de encontrar aquellas creencias (reales y para nada forzadas) que también tengo y que me dan energía para seguir mi proceso de cambio. Se trata de ir sustituyendo progresivamente mis creencias limitantes por estas otras más posibilitadoras, ya que el lenguaje que yo consiga tener conmigo mismo va a marcar un antes y un después de lo que pueda llegar a lograr en la vida.

 

6. ¿Quiénes deben conocer mis deseos?

Una vez sepa hacia donde quiero dirigirme y que debo potenciar más de mi liderazgo personal, es importante hacérselo saber a mi entorno. Es una manera de comprometerme no solo conmigo, sino con el mundo acerca de cuál es mi intención para vivir una vida más feliz. Además, haciéndolo estoy pidiendo a las personas de mi entorno a que me sostengan e impulsen también en esa dirección. Y más aún, estoy preparándolos a que vean en mí cosas o actitudes distintas que, acertadas o no (estoy aprendiendo nuevos hábitos), responden a una clara intención de conseguir un objetivo mayor.

 

7. ¿Quiénes serán mis aliados?

De entre estas personas de mi entorno debo también seleccionar algunas para pedirles una cierta involucración activa en relación con mi proceso de cambio personal. Son individuos, cercanos o no a nivel emocional, a los que les iré pidiendo opinión, feedback, o con los que reflexionaré acerca de lo que quiero hacer de forma distinta.

 

8. ¿Qué hábitos nuevos pongo en marcha?

Este es el momento de la verdad. El momento para echar toda la carne en el asador y empezar a poner en acción estas nuevas acciones o hábitos que pretendo que me acerquen a mis objetivos. Se trata también de ponerle una nueva energía e intención al hacer las cosas y en relacionarme con el mundo; unas maneras que me impulsen a moverme en la dirección correcta. Se trata de una fase para experimentar, como conductor novato de un coche nuevo con prestaciones distintas al anterior, y por consiguiente a entender que no hay acciones frustrantes, sino curiosidad e ilusión por abordar las cosas desde nuevas dimensiones.

 

9. ¿Cuál ha sido el impacto?

Una vez iniciadas mis nuevas acciones necesito observar como yo mismo y mi entorno responsen a mi versión 2.0. Esto me ayudará a ver si voy en la dirección correcta o debo realizar algunos ajustes. Que mi entorno me muestre sorpresa, e incluso rechazo inicial, no tiene por qué significar que he fracasado en el intento. ¡A veces esto es una señal de lo contrario! Es decir, que voy en el buen camino y el entorno está intentando ajustarse a nuevas dimensiones de mi “nuevo yo”. Es aquí, y esta es una de las fases más retadoras, donde debo integrar sistémicamente mi beneficio personal con las necesidades y beneficio de mi entorno, para que mi cambio sea más sostenible y duradero en el futuro. En palabras de Gandhi, ser cada uno de nosotros el cambio que queremos ver en el mundo.

 

10. … Y vuelta a la fase 1

El proceso de desarrollo personal es un proceso continuo que, como la vida misma, nos lleva a seguir subiendo peldaños con la esperanza de que, haciéndolo, estemos viviendo cada vez más la vida que queremos vivir, y así entender realmente que la felicidad tiene que ver con el trayecto y no tanto con el destino.

 

 

El Proceso de cambio personal

 

Deseo de corazón que estos pasos te puedan ser útiles para tu proceso de cambio personal. Esta es mi sincera intención.

 

Puedes encontrar herramientas que te ayudarán a dominar los aspectos esenciales de la gestión y desarrollo de los equipos en el siguiente enlace 👉 Recursos para Equipos

 

Enric Arola

Enric Arola