José Mujica, se despidió de la política el pasado 20 de octubre con un discurso que, una vez más, por honesto, conciliador y emotivo, se recordará como una lección sobre lo que significa hacer política, buena política. Y más allá de esto, se trata de una muestra de cómo entender la diversidad como algo que une, en lugar de algo que divide y enfrenta. Sirva este artículo como homenaje a todos y todas las líderes que unen.

 

José Mujica, 85 años, y expresidente de Uruguay (2010-2015), ha dejado su rol de senador con un discurso en su estilo, tranquilo y profundo, que es toda una declaración de cómo vivir de forma íntegra a unos valores.

 

Se trata de un liderazgo cuya bandera ha sido compaginar sus roles (político y agricultor) con una forma de vivir austera y de servicio al pueblo. Además, su marcha, ha venido acompañada por un gran reconocimiento incluso por parte de partidos políticos con ideales antagónicos a los de su propio partido. Sólo los líderes que unen consiguen hacer esto posible.

 

En su discurso, él mismo menciona la relación de respeto, y de ayuda mutua, que tenía con un adversario político (del partido liberal), siendo Mujica un integrante de un partido de izquierdas. En sus palabras, “aprendimos a ser adversarios sin una ofensa”.

 

En el mundo de la política, como en cualquier otra dimensión del liderazgo, encontramos una forma de hacer reactiva, impulsada por el miedo y que resta; y otra forma mucho más constructiva y creativa, impulsada por la pasión y la voluntad de integrar y sumar.

 

Todas las personas, con responsabilidades ante los demás, y con un impacto e influencia derivados de sus puestos actuales, fluctúan entre ambos posicionamientos en relación con las circunstancias que viven en cada momento.

 

Líderes que Separan

 

Cuando los líderes se encuentran en momentos reactivos adoptan actitudes como las siguientes:

 

  • Suelen culpar a los que no piensan como ellos/as.
  • Esconden información que puede ser útil para “la otra parte”.
  • Tienen un estilo de comunicación agresivo, que puede llegar a faltar el respeto a los demás.
  • Prefieren adoctrinar y dar lecciones, que entender para aprender.
  • Creen que cuanto más intransigentes se muestren con la parte contraria, más seguidores tendrán.
  • Tienen una mentalidad de “escasez” (no hay suficiente para todos; si los demás tienen más, habrá menos para ellos).
  • No saben perder, y, en ocasiones, tampoco saben ganar.
  • Son poco empáticos para conectar con las necesidades de otras personas que son una amenaza para sus propios intereses.
  • Ven el mundo, y se comunican, desde un paradigma de “blanco-negro”.
  • Les gusta relacionarse con personas similares a ellos/ellas.
  • Suelen tener la tendencia a encontrar los defectos de las cosas, y lo que no está bien.
  • Alimentan la cultura del rumor.
  • La competitividad les hace descartar la cooperación con los demás.
  • Son distantes emocionalmente, pensando que mostrarse vulnerables es una señal de debilidad.
  • No saben ni pedir perdón, ni perdonar.
  • Envidian, y se enfadan, cuando a los demás les va bien, y a ellos no.
  • Tienden a airear los defectos de los demás.
  • Lideran para que unos (ellos) ganen, y otros (los demás) pierdan.

 

Líderes que Unen

 

Cuando los líderes actúan de forma constructiva y creativa se manifiestan de la siguiente manera:

 

  • Respetan y agradecen la opinión de los que no piensan como ellos/as.
  • Comparten información con los demás para sumar esfuerzos.
  • Tienen un estilo de comunicación integrador e inclusivo.
  • Combinan su determinación al defender sus ideas, con la voluntad para entender otros puntos de vista.
  • Evitan caer en la tentación de polarizar para tener más seguidores. Es más, a veces sus seguidores los querrían más intransigentes, a lo que ellos/as responden con planteamientos conciliadores.
  • Tienen una mentalidad de “abundancia” (hay más que suficiente para todos; ahora y en el futuro).
  • Saben como aceptar la derrota con deportividad, y saben ganar con humildad y respeto para con sus “competidores”.
  • Lideran de forma empática para comprender las necesidades profundas de otras personas, sean o no de su círculo de afinidad.
  • Ven el mundo, y se comunican, desde un paradigma de “relatividad”.
  • Disfrutan y promueven entornos de alta diversidad (culturas, personalidades, etc.).
  • Su foco principal está en las fortalezas y en lo que sí funciona.
  • Alimentan la cultura de la unión y la conciliación.
  • Se mueven más por la colaboración que por la competición.
  • Son cercanos/nas con los demás, permitiéndose mostrar sus miedos, y debilidades, a los demás, como señal de apertura, autenticidad y confianza.
  • Son capaces de disculparse cuando es necesario, así como aceptar las disculpas de los demás desde la generosidad.
  • Celebran los éxitos de los demás, aunque vengan de la “parte contraria”.
  • Son impecables al hablar de los demás.
  • Lideran para que todos ganen.

 

 

Todas las personas, como hemos dicho, fluctuamos, en nuestro día a día, con comportamientos del “líder que separa” y del “líder que une”.

 

Pero la gran pregunta es:

 

¿Cuál de los dos estoy alimentando más?

 

Te invito a que disfrutes de los 10 minutos de discurso del gran José Mujica:

 

 

Enric Arola