Aprovechar bien el tiempo disponible, sin que nos controle ni nos haga ir contra reloj, es uno de los grandes objetivos de cualquier compañía que quiera ser altamente productiva. Aprender a mejorar la gestión del tiempo en la organización dependerá de muchos factores, empezando por entender la relación que tenemos con él.

 

Cada persona arrastra, sin ser del todo consciente, un patrón heredado de la infancia, la educación recibida, o incluso de su propia personalidad, que condiciona la forma en la que se relaciona con sus horarios, sus plazos y sus compromisos. Identificar este patrón es el primer paso para poder transformarlo.

 

Como individuos, o como miembros de una cultura organizativa, nos hemos hecho (de forma consciente y profunda) la siguiente pregunta:

 

 

¿Qué relación tengo yo con el tiempo?

 

La manera en la que contestemos a esta pregunta va a determinar nuestra productividad, así como la forma en la que disfrutamos de las tareas que realizamos.

 

En este sentido podemos identificarnos como personas que pertenecemos a alguno de estos grupos:

 

  • Los «Kamikazes del tiempo». Personas con visión excesivamente optimista del tiempo disponible.

 

Se trata de aquellos individuos que lo estiran y estiran y estiran como si se tratara de un chicle con superpoderes para multiplicarse, e incluso congelarse por momentos, para llevar a cabo todo lo que se pretende; incluso con desdoblamientos si se requiere estar en distintos lugares a la vez.

 

Son esas personas que apuran mucho en todo lo que hacen con la falacia que llegarán a todos los sitios, o harán las cosas mucho más rápido de lo que otros piensan o prevén.

 

Además, su creencia, muy arraigada, es que su estrategia es la correcta, ya que piensan que están aprovechando llegando a hacer muchas más cosas que las que hacen otras personas.

 

  • Los «Esclavos del tiempo». Personas con visión excesivamente prudente del tiempo disponible.

 

Se trata de aquellas personas que temen no llegar a a sus compromisos o citas, o piensan que no disponen de suficiente margen para poder realizar una acción o una actividad.

 

Son personas que sufren mucho cuando ven que el reloj va pasando y no han conseguido cumplir con sus objetivos.

 

Con tal de evitar esta sensación de descontrol, o frustración, por no haber cuadrado su agenda mental, estos individuos ponen todos los mecanismos y procesos posibles para no fallar.

 

Son personas tan precavidas que se bloquean mucho tiempo para realizar actividades que se podrían hacer con más rapidez; o que se resisten a comprometerse ante los demás en cuanto a fechas u horas de entrega de proyectos, o de realización de tareas.

 

 

 

 

Su creencia mental radica en que más vale prevenir que curar, por lo que su táctica conservadora está plenamente justificada, según estas personas, ya que así se evitan contratiempos, que a su vez previenen posibles fracasos, lo cual les hace aumentar productividad.

 

 

  • Los “Aliados del tiempo”. Personas con visión realista del tiempo disponible

 

Se trata de individuos que tienen el don de interpretar este como una energía, o como un poder, a utilizar con plenitud, pero también con responsabilidad; y no como un bien ilimitado que hay que domesticar a toda costa (a ojos de los kamikazes del tiempo), ni como un bien escaso y tacaño al que hay que rendir pleitesía (a ojos de los esclavos del tiempo).

 

Son personas que ni se resisten, ni presionan más de la cuenta, en cuanto a la forma en la que manejan su agenda. Han sabido sincronizar con el flujo temporal que les permite aprovechar el aquí y el ahora de la mejor forma posible.

 

 

 

 

Ni embuchan las agendas para que todo quepa, ni desaprovechan para ser más productivos.

 

Los Aliados del tiempo tienen en común con los Kamikazes del tiempo y los Esclavos del tiempo, que los tres actúan como actúan para ofrecer un desempeño óptimo tanto para ellos mismos, como para las organizaciones a la que ofrecen sus servicios.

 

La diferencia entre los Aliados y los otros dos grupos, radica en el cómo esto se consigue, y a qué precio.

 

Mientras los Aliados del tiempo disfrutan de su contribución de valor desde la tranquilidad y la sostenibilidad (se lo pasan bien), los Kamikazes del tiempo se desgastan poco a poco con tanto fuego a discreción, causando un progresivo deterioro físico y mental en ellos mismos y en las personas de su entorno.

 

Los Esclavos del Tiempo, por su parte, viven con sensaciones de frustración e impotencia por no poder realizar todo aquello que desearían al no disponer del margen necesario para hacerlo; lo cual les genera un progresivo sentimiento de pesimismo que les hace ser menos proactivos, lo cual disminuye la seguridad en si mismos, lo que a su vez y como ciclo vicioso, comporta menor iniciativa y valentía para conseguir los objetivos.

 

Ninguno de estos tres perfiles es fijo ni definitivo. Según el contexto, el nivel de exigencia del momento, o incluso el estado anímico, una misma persona puede oscilar entre estos comportamientos a lo largo de su vida profesional. Lo importante no es encasillarse en uno de ellos, sino aprender a reconocer las señales que indican hacia cuál nos estamos inclinando en cada etapa.

 

¿A qué grupo perteneces tú? ¿Eres un Kamikaze, un Esclavo, o un Aliado del Tiempo?

Infografía Mejorar la gestión del tiempo en la organización 1-2

 

¿Y la cultura de tu organización? ¿Qué grupo está potenciando, (queriéndolo o no)?

 

En el próximo artículo vamos a reflexionar acerca de cómo potenciar en las organizaciones una cultura de liderazgo basada en los Aliados del tiempo.

 

Es momento de poner foco en nuestra gestión del tiempo para favorecer una mentalidad personal y unos hábitos de trabajo más saludables y eficientes. Nuestra plantilla de trabajo te ayudará en este proceso. ¡No te lo pierdas!

 

enlace Plantilla 10

 

 

Enric Arola