Hace pocos días tuve la suerte de participar como conferenciante durante el Encuentro Europeo de Farmacia (INFARMA) que organizaba el Colegio de Farmacéuticos de Barcelona.
Durante mi intervención hablé de los requisitos básicos para trabajar en equipo, un tema que cada vez preocupa más a los profesionales de cualquier sector.
Como pude comprobar durante mi intervención, los profesionales del mundo de la farmacia tienen un gran interés en aumentar sus conocimientos y recursos para trabajar en equipo mejor y poder liderar mejor, a pesar de que normalmente no pertenecen a grandes organizaciones ni trabajan en el día a día con grandes grupos de personas. Prueba de ello fue la asistencia de más de 400 personas durante la intervención, su activa participación durante el turno de preguntas finales, y así como por sus comentarios personales una vez finalizada la conferencia sobre los requisitos básicos para trabajar en equipo.
Su vocación para contribuir a la salud de las personas también está estrechamente ligada a conseguir trabajar en equipo en un entorno saludable donde la comunicación y coordinación entre los miembros del equipo genere un ambiente armónico y productivo para el beneficio tanto de sus integrantes como para los clientes finales.
Durante mi intervención abordé la necesidad de que el líder o miembro de un equipo pueda tomar conciencia, a la vez que adquirir recursos, sobre su contribución y co-responsabilidad al generar un equipo de alto rendimiento. Si quieres conocer cuáles son las características de un equipo de alto rendimiento mira este post.
Y es que trabajar en equipo no es solo una habilidad deseable, sino una competencia imprescindible en cualquier entorno profesional actual, especialmente en sectores como la farmacia, donde la atención al cliente y la coordinación entre compañeros marcan la diferencia.
Requisitos básicos para trabajar en equipo
Cualquier profesional que trabaje conjuntamente con otras personas (a la práctica la gran mayoría de los trabajadores), debería considerar los siguientes tres aspectos para trabajar en equipo de forma eficaz:
1- Conocer mis preferencias y mi impacto al trabajar con los demás
Un punto de partida es saber si mi liderazgo personal viene más por mi capacidad técnica (conocer del producto o servicio) o por mi carácter (forma de conectar y comunicar con los demás). Otorgamos confianza a las personas cuando vemos en ellas claros indicios de las dos cosas, pero también es verdad que todos tenemos más tendencia a un aspecto u al otro. Reflexionar sobre ello nos va a permitir empezar a nivelarlos. Este post sobre Autenticidad y Liderazgo te ayudará en este básico.
Conocer mi energía al trabajar con los demás. ¿Soy de los que sostiene y acompaña (escucha, desarrolla, reconoce, da Feedback…), o mi forma predominante es la de empujar (retar, exigir más, provocar…)? Una vez más, en el equilibrio está nuestro impacto más resonante en los demás. Este autoconocimiento es la base para trabajar en equipo con mayor consciencia y responsabilidad.
2- Entender las contribuciones naturales de los miembros del equipo
Cuando ya haya empezado (ya que nunca se acaba) a explorar mis preferencias al liderar, o a trabajar con los demás, será imprescindible poner el foco en los otros miembros de mi equipo y conocer también cuáles son sus preferencias al realizar su contribución de valor en el equipo.
Cualquier equipo necesita tener miembros que asuman roles sociales, roles mentales y roles de acción. Conocerlos e integrarlos en cada fase de la vida del equipo será requisito para conseguir un alto desempeño del mismo.
Cuando esto no se hace es muy habitual ver equipos muy estáticos o improductivos por el exceso, o por la falta, de alguno de los roles requeridos. Saber identificar y equilibrar estos roles es clave para trabajar en equipo de manera sostenible en el tiempo.
3- Identificar las disfunciones potenciales del equipo y empezar a minimizarlas
Todo equipo es disfuncional cuando nace. Al menos yo no conozco ningún equipo que desde su inicio sea un equipo de alto rendimiento. Es más, al cabo del tiempo es muy probable que el equipo siga siendo disfuncional en algunos aspectos ya el cambio continuo del entorno requiere un ejercicio continuo de adaptabilidad.
Según sea la naturaleza de la disfunción (falta de confianza, comunicación tóxica, temor al conflicto, falta de compromiso…) los miembros del equipo deberán crear los mecanismos para no dejar que ésta se haga más grande y afecte a otros aspectos de la vida del mismo.
De esta manera, si el tema tiene que ver por ejemplo con la falta de confianza, el equipo deberá crear espacios para que las personas compartan sus preocupaciones y miedos desde la honestidad y vulnerabilidad.
O si lo que le pasa al equipo es que está evitando el conflicto y no abordando los temas espinosos (con la creencia de que así se mantiene la buena armonía entre sus miembros), se deberá crear una buena alianza y así comprometerse a abrir la “caja de pandora” desde el respecto y la responsabilidad.
Estas disfunciones, si no se abordan a tiempo, dificultan enormemente trabajar en equipo de forma saludable y productiva, por lo que conviene detectarlas cuanto antes.
En todo caso merece la pena “trabajar duro para trabajar mejor como equipo”. Para mí esta debería ser una de las grandes prioridades del equipo. Para que un grupo de personas se convierta en un equipo de alto rendimiento el foco no puede estar solo en sus objetivos. Necesitamos que antes el foco esté en el propio equipo.
En definitiva, trabajar en equipo de manera consciente y comprometida no solo mejora los resultados, sino que también genera un entorno de trabajo más saludable y humano para todos sus integrantes.

Enric Arola
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