Cuando usamos el término liderazgo es relativamente fácil asociarlo a la dimensión individual, bien sea porque lo asociamos a comportamientos o bien porque lo conectamos con referentes famosos (gurús, visionarios, profetas, etc.) que han realizado grandes aportaciones a la sociedad. ¡Pero también podemos concluir que si quieres ser líder, deberás seguir uno de mis mejores consejos: muévete! 😉
Sin embargo, esto no es un título que se otorga ni un puesto que se ocupa. Es, ante todo, una forma de estar en el mundo y de relacionarnos con nosotros mismos, con los demás y con el entorno que nos rodea.
Quizás el error más habitual sea pensar que esta capacidad depende de un cargo, de un despacho o de un nombramiento oficial. Nada más lejos de la realidad. La influencia genuina sobre uno mismo y sobre los demás nace de la coherencia entre lo que pensamos, decimos y hacemos, no de la posición que ocupemos en un organigrama.
Las organizaciones necesitan personas que inspiren que inspiren y se conviertan en faros para otras que, a su vez, iluminen a los demás, y así sucesivamente, para conseguir mejores resultados para el bienestar de las personas.
Pero que esto sea una evidencia no nos tiene que hacer simplificar el concepto de liderazgo. No solo significa acompañar o guiar a los demás. Liderar significa mucho más. Es parte del proceso vital y se encuentra en todas sus dimensiones:
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Liderar mi propia vida
Este es el liderazgo desde el “YO” y a beneficio del “YO”, ya que lo que se persigue es encontrar el propósito personal, así como el desarrollo propio para conseguir altos niveles de felicidad en todos los frentes del individuo. Ser responsable de la propia vida es, posiblemente, el reto más exigente de todos, ya que requiere honestidad, autoconocimiento y la voluntad de mirar hacia dentro antes de pretender guiar a nadie más.
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Liderar a los demás
Este es el liderazgo desde el “YO” y a beneficio del “TÚ”, persiguiendo el deseo de acompañar y desarrollar a otras personas para potenciar sus recursos y así contribuir a la felicidad ajena. Quien acompaña bien en esta dimensión no busca imponer su visión, sino crear las condiciones para que el otro despliegue su propio potencial.
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Liderar como Equipo/Organización
Este es el liderazgo desde el “NOSOTROS” y a beneficio del “ENTORNO”, el cual también nos incluye. Esta dimensión contempla la necesidad de ser más fuertes como conjunto para que a nosotros nos vaya mejor y así conseguir que al sistema mayor al cual pertenecemos también le vayan mejor las cosas. Aquí, la persona referente deja de ser una figura individual para convertirse en parte activa de un sistema colectivo, donde su influencia se mide por la capacidad de generar cohesión y propósito compartido.
Liderazgo = TODO + MOVIMIENTO
De esta forma es fácil concluir que todos lideramos a distintos niveles y en diferentes momentos, porque TODO es liderazgo.
Si, por este motivo, liderazgo consiste en generar movimiento (en mi, en los otros, en nosotros, en el entorno…), podemos aceptar que esto es parte de la naturaleza; una naturaleza que lo conecta todo y hace que el mundo se mueva.
Basta con observar cualquier ecosistema natural para comprobarlo: cada elemento, por pequeño que sea, cumple una función que afecta al conjunto. Nada permanece estático, todo está en constante transformación y adaptación. Las personas, como parte de esa misma naturaleza, no somos una excepción.
De esta forma también resulta más sencillo comprender que yo (como ser humano) no decido cuándo asumir este rol o no, ya que es la vida la que me empuja a hacerlo cuando así se necesita; y yo al final seré el que se lo ponga fácil y me deje guiar por ella (liderar siendo guiado por la vida), o me resista sistemáticamente por miedo al impacto que esto pueda generar en mí o en los demás. Cómo ser feliz liderando personas es una tarea muy gratificante.
Aceptar esto también significa soltar la idea de que siempre debemos tener el control. A veces, nuestra mejor aportación consiste en confiar, en dar espacio, o en simplemente estar presentes sin necesidad de protagonismo. El movimiento no siempre implica avanzar al frente; en ocasiones consiste en sostener, acompañar o incluso ceder el paso.
El liderazgo fluye en las personas o en los equipos cuando nos damos pleno permiso en ser nosotros mismos al servicio de la vida. Cuando todo es rápido, fácil y agradable, porque es auténtico (“yo” siendo “yo”) ¿Qué me empuja o frena pues a hacerlo?
Te recomiendo visites el link sobre una intervención TED de Louie Schwartzberg, que muestra para mí lo que es liderazgo: conciencia, unidad, belleza, conexión con la naturaleza, y gratitud por todo ello.
Enric Arola
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