Todo un año esperando las vacaciones, deseando hacer lo que normalmente no hacemos: Descansar y a la vez cansándonos más visitando nuevos sitios y viviendo nuevas experiencias. Para ello anhelamos este período del año. Pero también durante estos días de reposo se pueden producir situaciones difíciles de gestionar y que para nada son momentos esperados durante el año. Este es un artículo para ayudarte a sobrevivir a las vacaciones de la mejor manera para que no aparezcan estos momentos indeseados y que, si aparecen, sepamos lidiar de la mejor manera posible.

Las vacaciones no son siempre y en todo momento sinónimo de estabilidad, armonía y diversión. Esto es así porque al dejar de vivir nuestra “vida normal” se producen una serie de “nuevas vivencias” que, por nuevas, a veces no sabemos como gestionar.

Existen tres aspectos que debemos considerar para identificar nuestros potenciales focos de estrés durante las vacaciones:

  • Tareas: Obviamente nuestra tarea habitual y principal cambia, pero a la vez surgen nuevas responsabilidades a asumir que tienen que ver con nuestro ámbito personal y familiar, o con tareas de mantenimiento (pintar la casa o montar algunos muebles…), etc. Además en muchos casos el no estar presente en el día a día profesional causa tal estrés que hace que la persona necesite conectarse de vez en cuando con la realidad de su trabajo con la creencia que hay cosas que no pueden esperar.
  • Relaciones: Durante el tiempo estival cambiamos radicalmente de entorno social. Nos alejamos de unos colectivos determinados de personas (trabajo, actividades sociales después del trabajo, o relacionados con el colegio o las actividades extraescolares de nuestros hijos) y empezamos a compartir más tiempo con nuestros seres más queridos, con familiares lejanos que visitamos y, en definitiva, con otras caras que durante el resto del año no vemos o vemos mucho menos.
  • Entorno físico: Durante el tiempo de vacaciones es muy probable que no estemos residiendo en el mismo lugar que durante el resto del año. En algunos casos el destino es una segunda residencia, en otros se trata de un nuevo destino que no se conocía con anterioridad, etc.

Durante nuestras vacaciones, puede que alguno o algunos de estos tres focos nos afecten de alguna manera y que nos impidan disfrutar al cien por cien de nuestras vacaciones. ¿Cuál sería el tuyo? ¿Cuál de ellos es el que te requiere un foco de energía añadido que te impide disfrutar de tus vacaciones tanto como a ti te gustaría?

Cada caso y situación personal requiere de sus antídotos para combatir estos potenciales focos de estrés, pero a continuación te sugiero algunas ideas para poder asegurar unas armoniosas vacaciones.

Sobrevivir a las vacaciones

Consejos para sobrevivir a las vacaciones

  • Empezar las vacaciones de forma progresiva y reincorporarse al trabajo también paulatinamente. Siempre he pensado que es bueno empezar a aumentar o disminuir progresivamente el tiempo de ocio durante el momento de empezar o finalizar las vacaciones. De esta manera, yo acostumbro a hacer una primera semana de vacaciones a media jornada (media jornada de trabajo) y siempre que puedo hacer lo mismo a la vuelta. En algunos casos esto puede que no sea posible por nuestro tipo de trabajo, pero sí lo es en muchas situaciones. Sólo hay que planificarlo, negociarlo y hacerlo realidad.
  • Planificar de forma realista y sostenible lo que se quiere hacer durante las vacaciones. Antes de empezar las vacaciones es bueno reflexionar sobre lo que me gustaría que pasara durante estos días de descanso, y hacer una lista con mis deseos al respecto. Luego explicarlo a las personas de mi entorno y preguntar por sus propias listas. El conseguir integrar todos los deseos en una lista única es la clave del éxito durante estos días.
  • Asegurar espacios vitales personales durante las vacaciones. Sobretodo los que tenemos niños pequeños con necesidad de compartir mucho, nos damos cuenta que éstos nos quieren “secuestrar” nuestro tiempo de ocio (siempre con la mejor de las intenciones) para que estemos exclusivamente con ellos. Obviamente el tiempo vacacional es ideal para disfrutarlo con la familia y dedicarles mucho más tiempo del que disponemos durante el año, pero también es necesario satisfacer nuestro propio deseo de disponer de espacios donde estar y hacer cosas solos si así lo requerimos.
  • Pactar con la familia los “chequeos de trabajo” si son realmente necesarios. Difícilmente va a pasar algo si desconecto completamente de mi trabajo, pero puede ser que sí haya alguna operación importante que necesito resolver antes de la reincorporación. En estos casos, y sólo en estos casos, hay que hacer frente a la tentación de poner más dedicación o energía en el asunto de la que se requiere. Y no vale decir que hacerlo no es ningún sacrificio. Aunque nuestro trabajo nos apasione, nuestra mente necesita desconectar de nuestro mundo profesional para un descanso integral. Así pues será bueno pactar conmigo mismo y con los demás el momento puntual que usaré para estas gestiones imprescindibles de trabajo.
  • Desprenderse del reloj o de aquellos elementos de mi “vida normal”. Existen muchos aparatos que nos son propios de nuestra vida laboral, como por ejemplo el reloj que puede ser bueno guardar en un cajón y así tomar consciencia de que ahora estoy viviendo otra “vida” con más libertad horaria.
  • Desactivar las notificaciones del correo electrónico de mi móvil. Difícilmente podremos guardar el móvil en el cajón ya que es un instrumento básico para nuestro día a día, inclusive para actividades de ocio, así que lo que sí podremos hacer es desactivar las notificaciones del mail para que ni los sonidos, ni los globos, ni los números nos recuerden los correos que van entrando en nuestra bandeja. Esto sí puede esperar.

Espero que estas reflexiones te ayuden a disfrutar de tus fantásticas vacaciones!!

Te dejo con un clásico del cine con el gran Robin Williams sobre como sobrevivir a las vacaciones:

Enric Arola